| Seminario 3 Jueves, 7 de octubre del 2004 ¿Aprender álgebra lineal es un proceso lineal? Expositor: Leonardo Venegas Departamento
de Matemáticas - Universidad de Los Andes - Bogotá - Colombia 1.
Presentación. - 2. Resumen de la exposición.
- 3. Relatoría de la discusión. -
4. Reflexión final. - 5. Participantes.
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| 1. Presentación La charla de hoy está a cargo del profesor Leonardo Venegas quien trabaja desde hace varios años como profesor en el Departamento de Matemáticas de la Universidad de Los Andes. Quizás Leonardo sea entre nosotros el profesor más adecuado para hablarnos sobre el curso de Álgebra Lineal, pues se ha precupado en varias ocasiones en desentrañar los problemas de este curso y ha dirigido varios proyectos para estudiar sus problemáticas e indagar sus posibilidades. Hacia 1999 organizó un seminario de didáctica con Rafael García, Martha Casas y María Consuelo Duarte de Pedraza, profesores del Departamento de Matemáticas, en el que este grupo hizo una detallada revisión, sección por sección, del material del libro de Grossman (véase Información adicional), poniendo énfasis en el punto de vista del estudiante. El grupo redactó unas notas muy interesantes sobre los distintos lenguajes que se manejan en el curso (Apéndice) y elaboró unas pautas para los exámenes parciales y para el examen final. Todos estos materiales fueron reunidos en un cuadernillo (Figura 1) que suele entregárseles a los profesores que van a dictar alguna de las secciones del curso de Álgebra Lineal . Luego, durante los años en que estuvo de coordinador del curso (2000-2002) el profesor Leonardo Venegas organizó, con la ayuda de algunos monitores, un estudio estadístico en el que se hicieron entrevistas semanales a 9 de los 18 profesores de Álgebra Lineal y se reunieron numerosos datos que sirvieron para examinar qué tanto y de qué manera se estaba cumpliendo el programa del curso en la realidad de la práctica docente. Algunas de estas estadísticas se presentan en las Figuras 2-7. Para bajar los archivos completos consulte la Información adicional. En
la actualidad el profesor Leonardo Venegas está desarrollando un
proyecto de Hipermedia sobre el curso de Álgebra Lineal
con la ayuda de varios monitores y con el apoyo del ingeniero Gerardo
Tibaná del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de
Información (LIDIE)
de la Universidad de Los Andes. Este trabajo es incipiente aún
pero cuenta ya con un mapa conceptual que va a servir de guía para
la exploración de los usuarios (Figura 8).
2. Resumen de la exposición por Leonardo Venegas 1. Introducción.
¿Por qué, al comparar el curso de Álgebra Lineal con otros del mismo ciclo
de matemáticas para Ingeniería, Economía, Administración y Ciencias, tanto
el profesor que lo tiene a su cargo como los estudiantes que lo toman
sienten que es más difícil? Todo matemático sabe que lo lineal es sinónimo
de un proceso simple y que, por tanto, el análisis de toda transformación
lineal es más elemental que el de cualquier función estudiada en el curso
de Cálculo Diferencial, sea una función trigonométrica, o una polinomial,
o sea incluso la del valor absoluto. Por su parte, los estudiantes de
segundo semestre del ciclo aludido suelen ubicar el curso de Álgebra Lineal
en cuarto o quinto lugar, si por orden de importancia clasifican los cursos
que toman en ese semestre, y de ello se podría inferir que, en principio,
no están prevenidos ante un curso complicado. Sin embargo, los resultados
muestran algo diferente. A medida que el curso avanza los estudiantes
sienten que se les escapa su esencia, que lo que parecía sencillo se vuelve
inesperadamente complicado, que el tema es bastante inasible, que se trata
de un curso abstracto (quieren decir abstruso, pero no conocen el término);
los profesores, a su vez, salen del curso con la indigesta sensación de
que atrás quedó un episodio poco memorable para su hoja de vida anímica,
y deseando internamente que el coordinador académico les haga la caridad
de eximirlos de semejante experiencia para el siguiente semestre. A continuación
me propongo aventurar algunos aspectos de esta dificultad, siquiera sea
para sacarlos a la luz. El
principal referente con que cuenta un estudiante para comparar el curso
de Álgebra Lineal es el de Cálculo Diferencial, ya que hasta ese momento
es el único de matemáticas que ha cursado en su totalidad. Pues bien,
aunque posiblemente ni el autor del texto de Cálculo Diferencial ni el
profesor se lo hayan hecho explícito al estudiante, la cita que tienen
a diario durante quince semanas es para conocer algunos accidentes de
una función real, aquellos relativos a la topología natural de los números
reales (de ahí los límites, la continuidad, la diferenciabilidad etc.).
El juego es claro: todos los días el estudiante se enfrenta a una situación
en la que le plantean, dentro de una cruz de ejes de referencia, una función;
el estudiante debe saber identificar ciertos pormenores en ella. ¿Cuál
es el juego en Álgebra Lineal? No es nada claro: algunos creen que son
los sistemas de ecuaciones lineales, sólo que pronto aparecen las matrices
con toda su novedad operativa y lo anterior se diluye, y en seguida aparece
la geometría analítica, que a su vez da paso a los espacios vectoriales
(esta enumeración apenas va por el capítulo 3 de los 6 habituales). Conclusión
momentánea: el estudiante, ya sea ante el mamotrético libro o ya ante
el tablero, no sabe nunca a qué es lo que juega. Posible solución: si
el curso tuviera un solo eje conductor y todos los demás aspectos fueran
subsidiarios de éste, quizás alcanzaría una pequeña identidad de propósito
en lugar de una dispersa suma de ambiciones. Ya
que, de los cursos de que consta el programa básico de matemáticas para
Ingeniería, Economía, Administración y Ciencias, el de Álgebra Lineal
es el que más teoremas contiene, hay profesores que se sentirían faltando
a su deber para con la prístina ciencia que les ha sido asignado custodiar,
si dejan un solo teorema sin demostrar en clase (véase por ejemplo
la Figura 4). Por su parte, visto que tampoco es un curso pobre en algoritmos,
el estudiante, ávido de “demostrar” que durante muchos años escolares
lo han preparado para que emplee sus capacidades en reproducir un algoritmo,
por complejo que sea, enfoca toda su energía en ejecutar esos procedimientos,
no en verificar que la ciencia que le enseñan es coherente, atributo éste
que él jamás impugnaría. Conclusión momentánea: el profesor se siente
frustrado porque el estudiante no se emocione con las cuidadosas demostraciones
que fundamentan cada enunciado matemático, y el estudiante se siente frustrado
porque el profesor menosprecie su habilidad para reproducir algoritmos.
Posible solución: la explicación argumentada puede suplir la demostración,
y todo estudiante debería poder dar cuenta de por qué funciona un algoritmo. Sin duda, uno de
los logros de la Matemática Moderna es su notación, y autores de libro
y profesores haríamos mal en no procurar que el estudiante, en su evolución,
fuera alcanzando poco a poco el dominio de ella: tanto más en un curso
de álgebra. Pero también es ingenuo suponer que, en el segundo semestre,
el estudiante ya posee tal dominio. Es lo que ocurre ya nada más que
cada vez que el autor del texto suministra una definición. Todo profesor
que ha tenido el curso a su cargo sabe que no es lo mismo, en el grado
de madurez (o inmadurez) en que se encuentra ese proceso de abstracción
del estudiante, introducir la noción de independiencia lineal así: “Los
vectores 5. Epílogo Para finalizar
este documento siempre incompleto, una cita de Søren Kierkegaard, uno
de los pocos pensadores que tienen un vacío en su mismo nombre: «[…]
si el discípulo ha de recibir la verdad, será preciso que el maestro
se la acerque. Más todavía, ha de darle también la condición para comprenderla
[…]» (tomada,
y descontextualizada, de Migajas filosóficas, en la traducción
de R. Larrañeta, ed. Trotta, p. 31). 3. Relatoría de la discusión
Después de la exposición anterior, el profesor Aquiles Páramo, coordinador del seminario, hizo la siguiente pregunta. Teniendo en cuenta que el curso de Álgebra Lineal es el único curso en donde los estudiantes de ingeniería ven nociones de matemática moderna, en particular, es el único curso en donde se les presenta el concepto de estructura algebraica a través de la noción de espacio vectorial, ¿no debería mostrárseles primero unas estructuras algebraicas más sencillas, como la de grupo, la de álgebra de Boole, la de retículo? Quiero decir, ¿no deberíamos ponerlos en contacto con estucturas algebraicas más simples en vez de lanzarlos directamente a trabajar con una estructura tan compleja como la espacio vectorial? El profesor Leonardo Venegas contestó que le parece posible pero no necesario. Y añadió que le parece incluso no conveniente. Piensa que la pregunta obedece a un tipo de pensamiento que el matemático suele tener. El matemático se dice: para conquistar una estructura algebraica que tiene tres operaciones yo pasé primero por dominar unas estructuras algebraicas más simples, con dos operaciones o con una operación, que son estructuras algebraicas que tienen de pronto menos restricciones que los espacios vectoriales. Pero esta consideración no me parece tan importante para un estudiante de Álgebra Lineal. Lo que me parece más importante es ¿a través de qué les hacemos conocer la estructura algebraica? Si hacemos caer en cuenta al estudiantes de que al sumar cosas o al multiplicar cosas por un número seguimos en el mismo mundo en donde estábamos, en vez de hacerlos manejar axiomas abstractos, no me parece más difícil que los estudiantes accedan a la noción de espacio vectorial que a la de grupo por ejemplo. Pensaría incluso que la estructura de grupo resulta más abstracta porque es difícil dar ejemplos de aplicación. Mejor dicho, no es tanto de cuál estructura hablamos sino qué esperamos que el estudiante conquiste en ese primer acercamiento de su maduración mental. Me parece entonces innecesario que en este nivel les presentemos a los estudiantes las estructuras algebraicas a través de listas de axiomas abstractos. El profesor Jorge Palacios tomó entonces la palabra para decir que él se ha preguntado en muchas ocasiones si un ingeneriero necesita todo esto en su programa de formación académica. ¿Necesita álgebra lineal realmente? El profesor Leonardo Venegas le contestó que ha tenido varias oportunidades para enfrentar esa pregunta. Contó que en el seminario sobre el curso de Álgebra Lineal que organizó con otros tres profesores (véase la Presentación) decidieron repartirse la tarea de averiguar cuáles eran las cargas de aplicación del curso en las distintas carreras que ofrece la Universidad: uno fue a indagar en Física, otro a Administración de Empresas, otro a Ingenería, otro a Economía, etc. y a través de esas pesquisas hallaron que los profesores de estas carreras consideran que todos los temas del curso tienen una carga de aplicación importante. Sin embargo, encontraron que generalmente las aplicaciones no eran de un nivel elemental, sino más bien requerían desarrollos complejos. Por ejemplo, para ver un valor propio en el contexto de la Economía hay que conocer bastante de Economía. Es decir, se necesita un esfuerzo muy grande de parte de los profesores de matemáticas para desarrollar aplicaciones que no resulten triviales si no se las contextualiza en el marco de otras áreas. Señaló además que en reuniones recientes con profesores de la Facultad de Ingeniería, reuniones que se han enfocado en buscar la manera de acortar el número de materias que ven los ingenieros, se ha hablado de este tema y se ha llegado a la conclusión de que el curso de Álgebra Lineal es "intocable" por las muchas aplicaciones que tiene en diversos campos. El profesor Jorge Palacios insistió entonces en sus inquietudes y preguntó ¿qué es exactamente lo que utilizan los ingenieros del curso de Álgebra Lineal, la parte abstracta o la parte algorítmica? El profesor José Ricardo Arteaga intervino para decir que utilizan ambas partes y complementó su respuesta diciendo que lo que pasa es que Álgebra Lineal es un curso principalmente de formación. Contó que en las reuniones con los profesores de Ingeniería no se objetó ninguna parte del curso. Se pusieron reparos a otros temas de otras materias, como el del Teorema de Stokes en Cálculo Vectorial, pero en cambio hubo un gran acuerdo en que Álgebra Lineal no puede tocarse porque es un curso de formación. El profesor Jorge Palacios volvió sobre el asunto y preguntó si se trata de ingenieros que ejercen y utilizan el Álgebra Lineal o son ingenieros que ejercen la docencia y utilizan esta materia en sus cursos. El profesor Leonardo Venegas dijo que principalmente se trata de los segundos. La profesora Luz Miryam Echeverry intervino en ese momento y comentó que el desarrollo profesional de un ingeniero egresado de la Universidad de Los Andes es el ser gerente y dijo: si se va a eso, no va a necesitar nada y agregó: ¡de pronto hay que enseñarles a escoger la marca de whisky! El
profesor Hernando Echeverri tomó entonces el uso de la palabra
y dijo que hay otra manera de mirar las cosas e hizo la propuesta de que
el curso de Álgebra Lineal se divida en dos: en un primer curso
se vería la parte operativa, el manejo de matrices, la programación
lineal y se dejaría la parte estructural para un segundo curso
de Álgebra Lineal, que se daría más adelante, en
un momento más maduro del estudiante. Dijo: hago esta propuesta
porque siento que cuando dicto el curso de Álgebra Lineal 2, poco
después de Álgebra Lineal 1, los estudiantes saben la parte
operativa pero no la parte estructural. Sobre ella podría decirse:
"si pasó, cate que no la vio". Eso hace que uno se pregunte:
¿para qué estoy enseñando esto? Me parece que en
el primer curso bastaría con cubrir los temas operativos y me parece
que sólo se deben cubrir los temas más gráficos de El profesor Leonardo Venegas comentó
sobre el primer punto de la intervención del profesor Hernando
Echeverri que si él fuera a hacer el curso sin atenerse al libro
actual dirigiría su atención hacia la conquista por parte
del estudiante de los cinco lenguajes mentales de la abstracción
matemática que conforman el curso, pero tendría sentimientos
encontrados si solo se limitara a presentar las cosas en un lenguaje matemático
muy directo. Piensa que el 85% de los ejemplos de espacios vectoriales
deben estar relacionados con El profesor Hernando Echeverri complementó
esta opinión diciendo que en los cursos de Álgebra Lineal
se les enseñan a los estudiantes conceptos de teoría de
conjuntos y de estructuras algebraicas, pero que en Cálculo Vectorial,
que es un curso que viene después, no saben reconocer ni siquiera
la ecuación En seguida la profesora
Margarita de Meza tomó la palabra para contar que en la reunión
que recientemente se celebró con profesores de la Facultad de Ingenería
se manifestaron opiniones muy interesantes a este respecto. Por ejemplo,
los profesores de Ingeniería Industrial consideran importante que
en Álgebra Lineal se vea Después la profesora Margarita de Meza se refirió al libro de Grossman y dijo que es un libro que tiene mucho material referente al uso de las calculadoras en Álgebra Lineal. La profesora Luz Miryam Echeverry no estuvo de acuerdo con esto y dijo que el libro es gordo sobre todo por los materiales para utilizar Matlab. La discusión se empantanó un poco en este asunto de saber si es por los materiales de Matlab o por los que se refieren al uso de calculadoras por lo que el libro de Grossman es muy grueso. Sin embargo, la profesora Margarita de Meza consiguió volver sobre lo que estaba diciendo para señalar que los profesores nos saltamos muchos materiales que tiene el libro en lo referente al uso de calculadora y a las aplicaciones del Álgebra Lineal en campos que no son estrictamente matemáticos. Para terminar el profesor Aquiles Páramo preguntó si se han hecho experimentos de dictar el curso de Álgebra Lineal empleando otros libros. Dijo que al fin y al cabo es un curso problemático, calificándolo de “papa caliente”, y propuso que se indague la posibilidad de emplear otros textos. El profesor Leonardo Venegas dijo que cuando fue coordinador del curso y le llegaban las editoriales a presentar nuevos libros de texto para Álgebra Lineal, constató que todos eran muy parecidos, igualmente gruesos, y que sus temas eran grosso modo los mismos. Y agregó que está completamente seguro de que nosotros, los profesores del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Los Andes, estamos en capacidad de detectar los requerimientos singulares de un persona de la cultura colombiana y de los estudiantes de la Universidad y de hacer unos libros no más inapropiados que aquéllos, sino incluso más apropiados. Y terminó diciendo que deberíamos hacerlo. 4. Reflexión final por Aquiles Páramo Fonseca El verdadero maestro lleva a su discípulo poco a poco, peldaño tras peldaño, hasta la conquista de una cima. Goza de un sentido especial que le permite percibir las capacidades de su alumno y la forma en que éstas van cambiando a través de su ascenso y por eso sabe graduar adecuadamente los esfuerzos que le pide a cada instante. No lo somete a exigencias demasiado fuertes que lo hagan fracasar a menudo o que lo derroten con exceso pues sabe que de esta manera su alumno puede desalentarse y abandonar la tarea. Está consciente de que su estudiante debe estar bien preparado para poder enfrentar con éxito un reto tras otro. Pero tampoco le suaviza demasiado el camino pues tiene la certeza de que su discípulo necesita sentir su propio progreso y experimentar la satisfacción de ir venciendo por él mismo una meta tras otra para no caer en el aburrimiento o distraerse. La verdadera pedagogía es pues un asunto sutil, que necesita una fina valoración de las posibilidades del estudiante y una adecuada graduación de las exigencias. Requiere paciencia y confianza a la vez. El buen maestro guía y acompaña a su alumno paso a paso, lo vigila y lo anima durante todo el ascenso. Me pregunto si no es eso lo que está fallando en los cursos de Álgebra Lineal. ¿Qué tan bien estamos percibiendo las capacidades de los estudiantes que comienzan el curso? ¿Están ellos realmente preparados para lo que se les va a exigir en este curso? Hay que tener en cuenta que, fuera de la preparación del bachillerato, el único curso de matemáticas universitarias que han visto antes de Álgebra Lineal es el de Cálculo Diferencial y que, por lo tanto, sólo han trabajado con las funciones reales y con los asuntos relacionados con ellas. ¿Pero están realmente capacitados para trabajar con otra clase de funciones en las que se manejan objetos matemáticos distintos de los números reales? ¿Tienen al llegar alguna familiaridad con la notación y con los conceptos de la llamada “Matemática moderna”? ¿Han trabajado antes con algunas estructuras algebraicas sencillas? ¿No les estamos pidiendo un esfuerzo demasiado grande al pretender que en un semestre logren dominar una gran cantidad de lenguajes matemáticos algunos de ellos bastante abstractos (véase el Apéndice)? ¿No se debería hacer una reforma del programa del curso que incluyera al comienzo una inducción a ciertos temas de matemática estructural y que excluyera al final algunos temas? ¿No valdría la pena experimentar con otros libros de texto? ¿No se debería poner menos énfasis en aquellas demostraciones que no se basan en intuiciones fáciles de desarrollar? ¿Qué lugar debe tener la presentación de algoritmos largos y complejos? ¿Cómo hacer que el estudiante perciba una unidad entre tantos y tan diversos temas? En realidad este curso suscita muchas interrogantes. Pero me resisto a creer que sus problemáticas sean insuperables. No puedo creer que el curso de Álgebra Lineal sea una especie de karma que, como un destino trágico, tengamos que aguantar con estoicismo tanto los profesores como los estudiantes. Me parece simplemente que no hemos encontrado la manera de convertirlo en un buen curso. Y tiene que haberla. ¿No vale la pena entonces experimentar varios caminos para hallarla? Quizás tratar de encontrar este camino podría ser un reto pedagógico muy estimulante para muchos de nosotros. 5. Participantes
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6. Correo de los lectores
Envíenos
su opinión sobre los temas tratados en este seminario
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7. Información adicional Algunos enlaces útiles:
Ayudas bibliográficas :
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7. La caricatura La
caricatura de la invitación al seminario Apéndice Los cinco lenguajes empleados en el curso de Álgebra Lineal
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